viernes, 28 de octubre de 2011

Ex presas políticas presentan denuncia masiva por abusos sexuales


Un grupo de 28 mujeres detenidas en la dictadura militar presentaron esta tarde una denuncia contra más de 100 policías, militares, enfermeras  e incluso médicos por torturas y abusos sexuales en los diferentes establecimientos de reclusión así como en el Hospital militar.Las mujeres denunciantes eran militantes del Partido Comunista, del MLN y/o sindicalistas
Según la denuncia, estas personas "tuvieron activa participación durante la detención y prisión de las denunciantes en los distintos establecimientos carcelarios, siendo todos ellos responsables directos e indirectos por acción u omisión de la comisión de delitos calificados como de lesa humanidad cometidos en forma sistemática y planificada".



http://www.subrayado.com.uy/Site/News.aspx?NiD=5608

lunes, 19 de septiembre de 2011

DEBATE SOBRE LA ESPECIFICIDAD DE LAS VIOLACIONES Y LOS ABUSOS ENTRE LOS CRIMENES DE LA DICTADURA

"¿Cómo operaron las relaciones de poder desde la perspectiva de género entre los genocidas? ¿Por qué no se habló de la violencia sexual en los casos tomados por el Nunca Más y durante el Juicio a las Juntas? ¿Por qué la Justicia no lo tomó como delito específico? Algunas de esas preguntas integraron el debate que abrió la proyección del documental Lesa Humanidad, presentado por un grupo de mujeres cordobesas, militantes de los ’70, que exige que la violencia sexual del terrorismo de Estado sea considerada una violación a los derechos humanos. La proyección realizada en la ex Escuela Mecánica de la Armada condensó en pocas horas una discusión que atraviesa a quienes estuvieron dentro y fuera de los centros clandestinos, un debate que intenta buscar diferencias ante una dictadura que homogeneizó a las víctimas".

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-177069-2011-09-19.html

domingo, 4 de septiembre de 2011

En Argentina: La violencia de género no prescribe


Por Alejandra Dandan y Victoria Ginzberg
“Los sometimientos sexuales no fueron casos aislados, sino que se trataba de prácticas sistemáticas llevadas a cabo, dentro del plan clandestino de represión y exterminio, por el Estado.” Con esta declaración el juez federal Sergio Torres ordenó la apertura de una causa específica para investigar las violaciones y otros delitos de violencia de género cometidos en la ESMA durante la última dictadura, algo hasta el momento inédito. El magistrado citó jurisprudencia internacional para fundamentar la condición de crímenes contra la humanidad de estos hechos.
“Es importante que se investiguen las violaciones como delitos autónomos, las víctimas expresaron la necesidad de que se investiguen como algo distinto de los tormentos. Ahora que hemos avanzado en juzgar las desapariciones, los secuestros y las torturas, se empieza a ahondar en cuestiones más específicas acerca del sufrimiento de las víctimas”, señaló a Página/12 la abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Carolina Varsky. Fue en base al alegato de ese organismo de derechos humanos en el juicio oral sobre los crímenes de la ESMA que se está llevando a cabo en este momento que Torres decidió iniciar una investigación sobre este tema.
En tribunales hay opiniones divididas sobre si corresponde o es conveniente considerar los delitos de índole sexual como crímenes específicos o si deben ser subsumidos dentro de la categoría general de torturas. El mismo Torres procesó al represor Jorge Acosta por una violación y la Cámara Federal señaló que el hecho debía ser calificado como imposición de tormentos. Pero hay antecedentes en los que represores fueron procesados o condenados por delitos sexuales. El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata consideró culpable al ex suboficial de la Fuerza Aérea Gregorio Rafael Molina por violaciones reiteradas en el centro clandestino La Cueva, a las que consideró crímenes de lesa humanidad. A su vez, el juez federal de Tucumán Daniel Bejas procesó a los jerarcas militares Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez como “partícipes necesarios” (no ya autores directos) de la violencia de género cometida contra todas las mujeres que estuvieron detenidas en el penal de Villa Urquiza. Lo que hasta ahora no había era una causa específica que agrupara sólo estos hechos. En este caso, Torres, que tiene a su cargo el expediente sobre los crímenes de la ESMA, decidió separar en una pesquisa diferenciada los delitos sexuales que se cometieron en ese centro clandestino de detención durante el terrorismo de Estado. Hasta el momento, hay dieciocho casos documentados."

NOTA COMPLETA SIGUIENDO EL LINK:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-175951-2011-09-03.html

sábado, 3 de septiembre de 2011

Violencia sexual de las tropas uruguayas sobre pobladores de Haiti

"MONTEVIDEO, Uruguay, sep. 2 (UPI) -- El Ministerio uruguayo de Defensa repatriará a sus soldados de la Armada asentados en Haití al concluir una investigación sobre su implicación en la violación de un niño.
El Ministerio confirmó que investiga a ese cuerpo militar, tras la recepción de un vídeo tomado desde un celular, en el que militares uruguayos, pertenecientes a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), cometen "actos aberrantes" contra un menor". 



Artículo completo siguiendo el link:
http://espanol.upi.com/Politica/2011/09/02/Repatriarn-soldados-uruguayos-acusados-de-violacin-en-Hait/UPI-97381315012978/

La imagen refiere al video que tendría la justicia y que circula en facebook

lunes, 29 de agosto de 2011

Grietas en el silencio - Una investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado

La reapertura de los juicios de lesa humanidad contra responsables de graves violaciones a los derechos humanos en los Centros Clandestinos de Detención en Argentina, abrió numerosas oportunidades para observar si esos procesos cumplen con los principios de derechos humanos, especialmente las nuevas directivas de los organismos internacionales sobre la necesidad de visibilizar, juzgar y sancionar a los responsables de delitos de violencia contra las mujeres, incluyendo la violencia sexual.

Las y los sobrevivientes de estos campos clandestinos son representados en las distintas causas judiciales por abogadas y abogados con un alto nivel de compromiso con los derechos humanos y la justicia.
Un pedido de la organización H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) de Rosario, para colaborar con un amicus curiae en la causa Riveros (ver Introducción) abrió la posibilidad de un trabajo conjunto entre esta organización, CLADEM y el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo de Rosario (INSGENAR). En esta primera intervención, tratamos de visibilizar los casos de violencia sexual graves y reiterados contra dos mujeres, que se habían atrevido a denunciar, reclamando investigación y sanción para los responsables.

Las dificultades que observamos en el aparato judicial para receptar este reclamo -prejuicios y falta de sensibilidad; mayores exigencias para probar la violación sexual que para probar la tortura; negativa a aceptar la responsabilidad mediata en casos de violación sexual, entre otros- nos impulsaron a avanzar en el estudio de casos similares.

Decidimos entrevistar a víctimas de violencia sexual de cinco provincias; analizar los escollos puestos por los jueces en las distintas causas; y revisar la legislación y la jurisprudencia nacional e internacional. El trabajo que se presenta a continuación es producto de esos esfuerzos mancomunados, realizados con el objetivo de mostrar la importancia de la denuncia y visibilización de todos los hechos ocurridos en los campos de detención; para que la realidad de lo vivido en esos espacios sea conocida en plenitud, y para que la justicia aborde todos los delitos cometidos, sin quitarle importancia a la violencia sexual que marcó a miles de personas y que se mantiene, en gran parte aún, en el silencio.

 Descargar el libro completo en el siguiente link: 

http://cladem.org/index.php?option=com_content&view=article&id=757:grietas-en-el-silencio-una-investigacion-sobre-la-violencia-sexual-en-el-marco-del-terrorismo-de-estado&catid=55:argentina

lunes, 22 de agosto de 2011

Virginia Ogando por Mariana Eva Pérez


Virginia Ogando, hija de desaparecidos que buscaba a su hermano nacido en cautiverio, se quitó la vida en Mar del Plata. Tenía 38 años. Tenía 3 cuando fuerzas de seguridad secuestraron a sus padres en la ciudad de La Plata, el 16 de octubre de 1976. Virginia quedó en la cuna, durmiendo, sola. La crió su abuela paterna Delia Giovanola, que se sumó a Madres y luego fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. 
 Virginia supo siempre que era hija de desaparecidos y que tenía un hermano. Tuvo la certeza de que había nacido, de que era un varón, supo que su mamá lo había llamado Martín y que su papá había llegado a saber de su nacimiento. Desde 1997, cuando tuvo necesidad por primera vez de encarar su propia búsqueda y se presentó en el programa "Gente que busca gente", hizo público su testimonio de distintas maneras. Medios masivos, un documental, un grupo de facebook, un blog... Virginia hizo todo lo que estuvo a su alcance. En algunas ocasiones le hicieron llegar denuncias sobre jóvenes que podían ser Martín. Virginia se volvió detective, los contactó, los animó y acompañó hasta que los análisis genéticos dieron resultados negativos. Virginia lo buscó hasta último momento, le escribía cartas en su blog con la ilusión de que del otro lado de la pantalla estuviera él. Sus textos trasuntan una ilusión casi infantil de compartir la vida con el hermano y presagian la inminencia de un encuentro que no se produjo. 

Conocí a Virginia en una época en la que me parecía que mi modo de buscar a mi hermano era el único válido. Trataba de convencerla para que se acercara a Abuelas, para que buscáramos juntos a todos. Ella estaba en otra. Me arrepiento de no haber sido más abierta, más receptiva, no haber buscado comprenderla más en lugar de querer sacarla de lo que juzgaba su error. En ese momento a mí me parecía que Martín, como el hermano que yo buscaba, eran las víctimas de esta historia; me parecía que Virginia, que yo, que tantos otros hermanos que "sólo" habíamos sufrido la desaparición forzada de nuestras familias, no éramos las víctimas, o sí pero menos, que habíamos tenido suerte, que la habíamos sacado barata. Estaba profundamente equivocada. Ninguno de nosotros la sacó barata. Virginia, ciertamente, no la sacó barata. 

No alcanzó haber crecido con su abuela ni haber sabido siempre la verdad. No alcanzó haber recibido lo que el Estado considera que son "reparaciones" por la desaparición forzada de nuestros padres. No alcanzó ni siquiera la política de reconocimiento del Banco Provincia, donde trabajó su papá, donde trabajó siempre Virginia, donde le guardan, todavía, un puesto de trabajo a Martín para cuando aparezca. No fueron suficientes el juicio por la verdad de La Plata ni el proceso judicial que se les sigue a los militares por el llamado "plan sistemático de apropiación de niños". De todo eso tuvo Virginia, que tenía el "privilegio" de contar con testigos y pruebas. Tampoco los homenajes, las placas, las baldosas, los espacios de memoria, nada de eso fue suficiente porque nada de eso estuvo dirigido a ella, a paliar los efectos traumáticos que la desaparición forzada de sus padres y la sustracción de su hermano produjeron en Virginia y que hicieron que su vida fuera imposible de ser vivida.

Han pasado más de treinta años; los hijos son hombres y mujeres, padres y madres muchos ellos, pero las marcas siguen a flor de piel. El trauma se reactualiza con la impunidad, con los privilegios de los que gozan los represores procesados, con el ocultamiento de los hermanos robados, con la desaparición o asesinato de testigos como Julio López y Silvia Suppo, con las pericias psiquiátricas destinadas a probar nuestro daño psicólogico para acceder a una "indemnización", con la incertidumbre sobre el destino de nuestros padres y la falta de cuerpo, que nos impiden realizar el duelo. 

Me suena a poco despedir a Virginia con la promesa de seguir buscando a Martín. Porque mientras buscábamos a Martín, se nos perdió Virginia. Ya no habrá justicia, nunca, aunque Martín se encuentre. Cabe preguntar quién estaba desaparecido, quién desaparece cuando el Estado secuestra, tortura y mata en la clandestinidad. 

Que me digan ahora que los hijos son la segunda generación de afectados o que son portadores de una "post-memoria", categorías extrapoladas del Holocausto que sólo sirven para evitar pensar en el alcance directo del accionar genocida sobre los hijos. 

Que me digan ahora que los hijos ya recibimos nuestra reparación, que el Estado no nos debe nada, que esa deuda fue saldada con títulos públicos.

Que me digan ahora que es más urgente ocuparse de las víctimas del paco que de los hijos de desaparecidos. 

La muerte de Virginia nos confronta con la necesidad y la urgencia de pensar en los efectos en el presente de eso que amenaza con volverse pasado épico, mito fundante, discurso en el fondo vacío si disociamos a los desaparecidos de las familias que aún hoy sufren su ausencia. La muerte de Virginia nos confronta con la necesidad y la urgencia de encontrar a todos los hijos que faltan, no de esperarlos, no de confiar en que se les despierte la duda y sepan qué hacer con ella, sino de salir verdaderamente en su búsqueda, con todos los recursos que tiene el Estado y que ha venido desaprovechando sistemáticamente. No alcanza con declarar (o declamar) que cuando encontremos a Martín esto o aquello. No alcanza con numerar a los hijos encontrados y celebrar los hallazgos que se producen a un ritmo moroso que por alguna extraña razón no parece preocuparle a nadie. No alcanza con llenarse la boca de agradecimientos para Delia y para todas las Abuelas. No le alcanzó a Virginia. No alcanza. 

Mariana Eva Perez. 
16 de agosto de 2011.

Éste era el blog de Virginia: http://www.virginiaogandobuscasuhermano.org/