jueves, 23 de mayo de 2013
martes, 18 de diciembre de 2012
“En Uruguay la violencia sexual fue una práctica sistemática de la represión militar”
España, Madrid- La dictadura cívico-militar uruguaya duró 12 años, desde 1973 a 1985. En ese periodo fueron detenidas cientos de personas de forma sistemática por parte de las Fuerzas Armadas, personas pertenecientes a movimientos de izquierdas y otras que sin pertenecer a ningún grupo político, resultaron encarceladas y acusadas de sedición. Muchas de esas personas, sobre todo las pertenecientes a grupos políticos de izquierdas, sufrieron aislamiento y largas sesiones de tortura física y psíquica. Se ha documentado que alrededor de 100 prisioneras y prisioneros políticos murieron en las cárceles durante la dictadura. Además, aún hay 140 personas desaparecidas.
La violencia sexual no se ejerció exclusivamente con las mujeres pero ellas, además, padecieron el odio de una sociedad que despreciaba a aquellas que decidían salirse de los márgenes tradicionales del cuidado de la casa y de los hijos para adentrarse en la lucha política reivindicativa.
El pasado 27 de noviembre en el local central del PIT CNT de Montevideo tuvo lugar la presentación del libro “Las Laurencias”, editado por Trilce. Está compuesto por ocho artículos de diferentes autores y autoras que reflexionan sobre la violencia sexual y de género en el terrorismo de Estado, bajo la coordinación de Soledad González Baica y Mariana Risso Fernández.
Siguiendo el link la entrevista completa publicada en Feminicidio.net
http://www.feminicidio.net/ noticias-de-asesinatos-de-mujer es-en-espana-y-america-latina/ lucha-contra-la-violencia-de-ge nero/ 3913-en-uruguay-la-violencia-se xual-fue-una-practica-sistemat ica-de-la-represion-militar.ht ml
viernes, 30 de noviembre de 2012
Presentación del libro
Informe de agencia EFE de la presentación de Las Laurencias, el martes 27 de noviembre en el local central del PIT CNT. Video siguiendo el link
ttp://video.mx.msn.com/watch/video/el-libro-las-laurencias-denuncia-violencia-sexual-en-dictadura-uruguaya/2j6nhltmh
domingo, 25 de noviembre de 2012
Las Laurencias: Violencia sexual y de género en el terrorismo de Estado uruguayo
Componen este libro ocho trabajos que reflexionan desde ángulos y formaciones profesionales diversas sobre un fenómeno complejo y doloroso: la violencia sexual y de género en el terrorismo de Estado.
Consideramos que el mejor camino para abordar un tema tan sensible era integrar distintas miradas capaces de abordar a la violencia sexual como una modalidad específica de violación de los derechos humanos.
La convicción común que nos convoca es que los delitos del terrorismo de Estado constituyen una lesió
n a la dignidad humana y que los crímenes de lesa humanidad deben ser analizados desde una perspectiva de género. El horror fuerza al silencio y para quebrar esa dinámica perversa se precisan testimonios valientes, pero también se necesita escucha, compañía afectiva e intelectual.
Nos proponemos con este trabajo acompañar a quienes en Uruguay están rompiendo el muro de silencio con su testimonio, con su pensamiento y con su participación, para reencontrarnos en el debate y el diálogo.
Nos proponemos con este trabajo acompañar a quienes en Uruguay están rompiendo el muro de silencio con su testimonio, con su pensamiento y con su participación, para reencontrarnos en el debate y el diálogo.
Soledad González Baica y Mariana Risso Fernández
(Compiladoras)
- Desatar, desnudar ... reanudar - Lilián Celiberti
- La emergencia de un prolongado y silenciado dolor - Lala Mangado y María Celia Robaina
- Entre el nudo subjetivo y el nudo político - Mariana Risso Fernández
- Soldaditos de plomo y muñequitas de trapo. Los silencios sobre el abuso sexual en la tortura después que la tortura fue un sistema de gobierno - Rafael Sanseviero
- El horror femenino. Las representaciones de los episodios traumáticos en testimonios de mujeres víctimas del terrorismo de Estado - Carla Larrobla
- Salvar a la patria y a la familia. Dictadura, disidencia sexual y silencio - Diego Sempol y Federico Graña
- Violencias de género en el terrorismo de Estado argentino - María Sondereguer
- Terrorismo de Estado, violencia de género e imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad - Flor de María Meza Tananta y Juan Faroppa Fontana
viernes, 16 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Testigos ratificaron violaciones de DDHH
"LOS HECHOS
1.Como es de conocimiento público, en nuestro país entre 1972 y 1985, existió un proceso cívico militar que usurpó el poder a las autoridades constitucionalmente elegidas.
2.En ese contexto, dicho proceso inspirado por la doctrina de la seguridad nacional, puso en marcha en conjunto con otros de similar ideología de países de la región, un plan que persiguió la neutralización y/o eliminación de un conjunto de personas que integraban principalmente partidos de izquierdas, sindicatos y a todos aquellos que se opusieran a dichos regímenes ilegítimos.
3.Las mencionadas actividades ilícitas a pesar del tiempo transcurrido no han sido investigadas en forma, existiendo por parte del Estado nacional una omisión incomprensible dirigida a consolidar la impunidad de tales acciones.
4.Por tal razón, fue necesario que recientemente la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Gelman, c/Uruguay” en su párrafo 254 (“En consecuencia, el Estado debe disponer que ninguna otra norma análoga, como prescripción, irretroactividad de la ley penal, cosa juzgada, ne bis in idem o cualquier excluyente similar de responsabilidad, sea aplicada y que las autoridades se abstengan de realizar actos que impliquen la obstrucción del proceso investigativo”), recordara a todas las autoridades de los tres poderes del Estado uruguayo que están obligados a investigar, perseguir y juzgar a los responsables de tales atrocidades, no pudiendo ser impedida tal indagación por ninguna ley de caducidad, prescripción, amnistía, o institutos análogos.
5.Las denunciantes, al momento de su detención, eran militantes de distintos partidos políticos y gremios.
6.Los denunciados tuvieron activa participación durante la detención y prisión de las denunciantes en los distintos establecimientos carcelarios, siendo todos ellos responsables directos e indirectos por acción u omisión de la comisión de delitos calificados como de lesa humanidad cometidos en forma sistemática y planificada consistentes en delitos sexuales (violencia sexual, violación, desnudez, tocamientos, entre otros) y torturas (tales como plantones, picana, submarino, entre otros),, afectando su integridad física y mental y su derecho a la dignidad, principalmente, tal como surgen de los relatos que se adjuntan de cada una de las denunciantes.
7.La conducta desarrollada por los denunciados formó parte de un plan sistemático orquestado por quienes detentaban el poder en forma ilegítima cuya finalidad era la destrucción física, moral y psicológica de las detenidas con particular énfasis en su condición de mujeres, menoscabando su integridad física y mental y su dignidad con prácticas tales como la desnudez, la introducción de objetos en la vagina y ano, tocamientos, así como insultos degradantes y amenazas por la sola condición de ser mujeres llegando en muchos casos a la consumación de la violación.
8.De lo sumariamente expuesto se desprende que las detenidas eran doblemente victimizadas, tanto por su ideología como por su condición de mujer, utilizándose su cuerpo como un botín de guerra.
9.Asimismo, los incesantes traslados de carácter ilegal a los que eran sometidas tanto en Montevideo como en el interior, con total desconocimiento de las detenidas así como de sus familiares quienes perdían toda comunicación, configuraban en si mismo una violación a sus más elementales derechos fundamentales, siendo esta práctica de carácter sistemática y repercutiendo en forma por demás dañina en su salud física y psicológica.
10.Todas estas prácticas realizadas no sólo buscaban destruir a las detenidas sino que también procuraban morbosamente el placer de los torturadores en sus distintas manifestaciones, ya sea tocándolas, impidiéndoles el aseo por tiempo prolongado y cuando lo permitían observándoles permanentemente y apuntándoles con un arma, realizándoles plantones totalmente desnudas, no dejándolas dormir, soltándoles perros, , no brindándoles agua ni alimentos, impidiéndoles realizar sus necesidades básicas e incluso colocándole ratas en los genitales habiendo sido previamente untadas con grasa.
11.La violación sistemática de los derechos humanos de las detenidas con particular énfasis en su condición de mujeres se traduce indudablemente en violencia de género ejercida por agentes del Estado sin que las detenidas pudieran recurrir a ningún tipo de autoridad en su defensa.
12.De los relatos que las denunciantes habrán de aportar oportunamente ante la Sede surge un plan minuciosamente elaborado, general y sistemático que da cuenta de un patrón de conducta donde la violencia sexual y la tortura tenían como cometido la degradación psicofísica de las detenidas.
13.Los relatos son contestes tanto en cuanto a las agentes autores inmediatos de los apremios como de los mecanismos que operaban en los lugares de detención.
14.De los mismos surge que quienes detentaban el poder en forma ilegítima utilizaban mecanismos ilegales y perversos que permiten constatar el dominio absoluto que los agentes de la represión ilegal tenían sobre las mujeres detenidas y que sin dubitaciones iban mucho más allá que el mero empleo de formas de torturas ilegítimas en si mismas utilizadas para obtener información.
15.En efecto, de las prácticas realizadas se desprende no sólo el grado de ensañamiento empleado por los actores directos si no también el ensañamiento de los agentes de la represión por su condición de mujeres reafirmando su poder institucional y reproduciendo las relaciones de poder desiguales entre varones y mujeres. No se contentaban con utilizar mecanismos reñidos con la ley para obtener información si no que por el contrario disfrutaban perversamente de sus acciones.
16.La vulnerabilidad e indefensión de las detenidas es por demás elocuente estando a merced de la prepotencia y arbitrariedad del personal tanto subalterno como superior. Las atroces situaciones narradas encartan de forma genérica en el amplio elenco de delitos establecidos en el Código Penal en cuanto se trata de lesiones personales, privación de libertad, amenazas, violación, entre otros, delitos todos ellos que en el marco histórico producido configuran delitos de lesa humanidad.
17.Todo lo relatado nos obliga a citar la jurisprudencia reciente del Comité contra la Tortura de Naciones Unidas relativa a los Derechos Humanos de las Mujeres donde se manifiesta que “ (…) es un hecho bien conocido que la pérdida de intimidad sumada a la perspectiva de sentir humillación solo porque se revelan determinados actos, pueda ser que tanto mujeres como hombres oculten el hecho de que han sido objeto de violación y/u otras formas de abuso sexual hasta que sea absolutamente necesario revelarlo. En el caso particular de las mujeres, existe el miedo adicional de la verguenza y el rechazo de su pareja o familiares”.
18.Dado que se procura denunciar a los responsables directos e indirectos sobre el presupuesto de estar frente a una violación de los DDHH realizada en forma sistemática y orquestada, es del caso resumir más allá de lo ya expresado que se cometieron las siguientes torturas: plantón, golpes en todo el cuerpo, picana en la vagina, desnudez, manoseo constante, amenazas de violación y violación consumada, estando permanentemente encapuchadas, no recibiendo alimentos ni agua y que como consecuencia de tales apremios algunas de ellas terminan siendo internadas en la sala 8 del Hospital Militar, submarino húmedo y seco, quemaduras con cigarros, picana en los brazos, cuello y genitales, entre otra. Algunas de ellas eran acosadas e insultadas por su ascendencia racial.
Las detenidas sufrieron: colgamientos con los brazos atados hacia atrás, les colocaban un arma en la boca y recibian golpes en el estómago y en las costillas quedando fisuras como consecuencia e ello, empalamiento con tolete, caballete con electricidad, exhibicionismo. También tortura de caballete y picana hasta sangrar y perder control de esfínteres. Imposibilidad de ir al baño y cuando lo hacían era en presencia de la guardia quien les apuntaba con el arma.
19.Asimismo como se expresara dentro del plan sistemático de tortura psicológica se pergeño el traslado constante de las detenidas que muchas veces durante todo el tiempo de reclusión deambulaban por distintos centros de detención sin que ni ellas ni sus familiares tuvieran conocimiento, siendo así en ese largo periplo pasaban por el Regimiento de Caballería No.9, al Regimiento de Caballería No. 4, La Tablada, Casa de Punta Gorda, 300 Carlos o 300 K, Cárcel del Pueblo, Cuartel de Cno. Maldonado Km.14, Regimiento de Artillería No. 1, Cuartel La Paloma, Batallón de Ingenieros No. 1, Regimiento de Infantería No. 1, Cuartel de Paso de los Toros, Batallón de Infantería No. 5 de Mecedes, Policía de Investigaciones de Mercedes, Cárcel de Paso de los Toros, Jefatura de Policía de Salto, Cuartel de Infantería No.7, Penal de Punta rieles, Hospital Militar y Jefatura de Policía de Montevideo."
NOTA COMPLETA SIGUIENDO EL LINK:
http://www.agesor.com.uy/noticia.php?id=2127
martes, 17 de julio de 2012
COLOMBIA - INFORME PERIODÍSTICO
Informe Semanal: Violencia sexual, la guerra invisible
http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-violencia-sexual-guerra-invisible/1043678/
Informe Semanal: Violencia sexual, la guerra invisible
Según el Gobierno de Colombia, 3.500 mujeres son victimas de violaciones y torturas por parte de los militares, paramilitares o guerrilleros. Una cifra que Intermón Oxfam eleva a casi medio millón de víctimas en la última década. La violencia sexual se ha convertido en un arma más de la guerra que vive Colombia en zonas de conflicto y se lleva a cabo ante el silencio de la justicia y las autoridades del pais. Informe Semanal ha hablado con alguna de estas mujeres, que en la mayoria de los casos no se atreven a denunciar por miedo a represalias. Es la aportación del programa a la segunda semana que organiza RTVE bajo el lema "Concienciados con la igualdad"."
(foto extraída de página web http://www.masoneria-liberal.com/2011/10/colombia-mujeres-supervivientes-de.html )
http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-violencia-sexual-guerra-invisible/1043678/
martes, 3 de abril de 2012
Acompañamiento psicosocial a testigos-víctimas y familiares-víctimas de violencia sexual
Acompañamiento psicosocial a testigos-víctimas y familiares-víctimas
Construyendo puentes para saldar las deudas de los estados: La violencia sexual contra las mujeres en terrorismo de Estado y situaciones de conflicto armado interno.
Lic. Fabiana Rousseaux, Argentina.
Lic. María Celia Robaina, Uruguay.
CLADEM Uruguay
23/3/2012
http://www.asuntospublicos.tv/conferencias/798/?playlist=205#.T3uCIIRZlEk.facebook
viernes, 30 de marzo de 2012
Amicus Curiae - Cladem Uruguay
Siguiendo el link puede verse el encuentro organizado por Cladem en diciembre 2011
http://www.asuntospublicos.tv/conferencias/728/?playlist=177#.T3UMC2-kZQY.email
AMICUS CURIAE de CLADEM en el caso GELMAN vs URUGUAY
Participantes: Dr. Jorge Ruibal Pino, Suprema Corte De Justicia; Sra. Rosana Pastor, AECID ; Dra. Ana Lima, CLADEM Uruguay; Dr. Daniel Bejas, Juez Penal Federal de la Provincia de Tucumán, Argentina; Dra. Rosa Chiacchio, CLADEM Uruguay; Dra. Mirtha Guianze, Fiscala Letrada Nacional, Uruguay; Dra. Analía Aucía, Abogada, Rosario, Santa Fe, CLADEM Argentina
CLADEM Uruguay. Comité de Latinoamérica y el Caribe por la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres.
http://www.asuntospublicos.tv/conferencias/728/?playlist=177#.T3UMC2-kZQY.email
miércoles, 28 de marzo de 2012
La diaria 28 3 12 La Justicia argentina avanza en la investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado.
Para empezar a hablar
Marina González
El Cladem publicó en 2011 el libro Grietas en el silencio. Una investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado. Ese trabajo y las acciones ante la Justicia impulsadas por el Cladem y otras organizaciones pusieron en evidencia el carácter masivo que tuvieron esos delitos durante la dictadura argentina y sirvieron de base para que la Procuraduría General de la Nación instruyera a sus fiscales sobre la -aún escasa- jurisprudencia que existía sobre el tema en el país y la necesidad de tratar los delitos de violencia sexual ya no como “tormentos” sino como crímenes de lesa humanidad, acorde a las figuras específicas que hay para la violencia sexual en las normas argentinas, y tomando en cuenta la legislación internacional que se aplica a estos casos.
La abogada argentina Analía Aucía que participó en la investigación del Cladem, es también profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Rosario y asesora en materia de género y diversidad sexual de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe. Visitó Montevideo la semana pasada con motivo del taller subregional del Cladem “Construyendo puentes para saldar las deudas de los Estados: La violencia sexual contra las mujeres en terrorismo de Estado y situaciones de conflicto armado interno”. En ese marco, dialogó con la diaria.
-¿Cuánto se sabe de la violencia sexual en el terrorismo de Estado? Las propias víctimas hablan poco del tema.
-Están empezando a hablar, por lo menos en Argentina. Cuando hablamos de terrorismo de Estado no hablamos de un conflicto armado sino de un contexto represivo, que es diferente. En los países del Cono Sur que estuvieron bajo la égida del Plan Cóndor no hubo ningún conflicto armado, ninguna guerra, sino terrorismo de Estado. Es decir que el Estado aplicó, utilizando agentes de policía, militares y civiles de derecha, en alianza y con el apoyo económico y logístico de Estados Unidos, mediante la CIA, métodos terroristas para combatir lo que consideraban el enemigo interno: las fuerzas sociales de izquierda que de muchas maneras se oponían a la implantación de determinado modelo político. La represión, en su sentido amplio, usa diferentes métodos para atacar a diferentes víctimas, mostrar lo que el Estado puede hacer e infundir temor, lo que le permite docilizar al resto de la sociedad y controlarla. La violencia sexual hacia las mujeres siempre fue un instrumento de represión, de conquista, siempre estuvo presente en cualquier conflicto y contexto represivo, como en la Segunda Guerra Mundial, en los Balcanes... Es moneda corriente el querer apropiarse del cuerpo de las mujeres.
-¿A qué se debe esto?
-Los contextos represivos no son neutrales al género. La desigualdad de género que existe en cualquier momento no conflictivo se recrudece en estos períodos por diferentes razones o quizá con diferentes objetivos. Por lo general las mujeres somos vistas como un cuerpo apropiable, somos objetificadas por una mirada patriarcal tanto por parte del Estado como de la sociedad en general. Tanto nuestro cuerpo como nuestra sexualidad parece que estuvieran disponibles, en el imaginario social, para satisfacer los deseos masculinos que serían irreprimibles. En el marco del terrorismo de Estado hubo un especial ensañamiento con las mujeres vinculado a su participación social y política. Las que pertenecían a determinados movimientos sociales y políticos, que tenían una adscripción sindical, etcétera, eran vistas como mujeres que transgredían el rol vinculado a lo doméstico, al de ser esposas y madres, que la cultura y la sociedad les atribuye.
-¿Eran doblemente castigadas?
-Claro, porque eran doblemente transgresoras. Transgredían los valores occidentales y cristianos que las Fuerzas Armadas querían preservar; para eso se instalaron todas las dictaduras en América Latina, para imponer un modelo occidental y cristiano que rechazara la invasión comunista. Además de transgredir esto, de ser ciudadanas irrespetuosas de la ley y el orden, transgredían su espacio propio, construido culturalmente. Para los represores, los varones militantes eran un par, por supuesto con una desigualdad de poder que les permitía torturarlos, violarlos también, y una serie de cosas que tienen que ver con los métodos represivos.
-Los abusos sexuales a los hombres son todavía menos conocidos.
-Porque el tabú es mucho mayor. Las cuestiones de estereotipos y características de género que se juegan en la violación son distintos para mujeres y varones. Lo que pasa es que, si bien los varones también sufrieron violencia sexual -por lo menos es lo que muestran los testimonios que hemos relevado en nuestra investigación-, la violencia sexual hacia las mujeres fue masiva, sistemática y tuvo especial ensañamiento. Había mensajes de género, los represores daban lecciones a las mujeres, las sermoneaban por haber transgredido sus roles. Cuando estaban siendo torturadas y les decían “¿viste lo que te pasó, puta de mierda?”, hay una connotación clara: una mujer que se sale del rol tradicional de estar revolviendo la olla de guiso es una puta. Lo es si sale a la calle, si va al sindicato o a un partido político, y mucho más en los años 70. Estas relaciones de género también estaban presentes en las propias organizaciones sociales y en la guerrilla, que las reproducían.
-¿El abuso sexual era una manera de conseguir información?
-A muchas mujeres las violaban y las penetraban con picana sin que hubiera ningún tipo de interrogatorio. Esto demuestra que los objetivos del terrorismo de Estado a la hora de torturar o de aplicar violencia sexual no eran sólo obtener información sino también quebrar a las víctimas, mandar un mensaje a la sociedad, destruir un sector social de juventud, de gente comprometida, militante, con ganas de cambiar las cosas. Por eso muchas de esas personas fueron luego liberadas.
-Hoy se empieza a hablar un poco más de la violencia sexual. ¿Cómo se traslada esto a la Justicia? No debe de ser fácil para un juez preguntar sobre el tema.
-La mayor invisibilidad proviene del propio Poder Judicial. Eso es lo más complicado. Preguntar sobre una violación sexual no es lo mismo que preguntar sobre un simulacro de fusilamiento o sobre la aplicación de picana en los talones. Cualquier persona puede decir con facilidad que la torturaron, que le hicieron submarino, el plantón…
-Tampoco es tan fácil hablar de eso.
-Claro, pero es más fácil que decir “fui violada”. Desde el Cladem se empezó el trabajo de a poco, con un recurso, un Amicus Curiae [cuyo texto está disponible en ladiaria.com.uy] que presentamos en una primera causa, en la provincia de Buenos Aires [en febrero del 2010, en la causa “Riveros”, en un tribunal de San Martín].
Un Amicus Curiae significa en latín “amigo de la corte”; es alguien que no es parte del proceso -no somos ni representantes de la víctima ni del Estado- sino una parte externa interesada en cuestiones que se están dilucidando en el juicio y que tiene algo para decir por su experticia, su trayectoria. De esa forma se presentó una serie de argumentos, jurídicos, sociológicos y el Amicus Curiae fue tomado por un fiscal de la provincia de Santa Fe, que usó esos argumentos. Alguna prensa amiga, que se interesa por el tema de los derechos humanos -estoy hablando de Página 12- le empezó a dar difusión, en el marco de una serie de charlas y entrevistas en los periódicos.
Al poner el tema en agenda -no sólo fue obra del Cladem- se logró que la Procuraduría General de la Nación, a cargo de todas las unidades fiscales de derechos humanos, emitiera [en octubre de 2011] un instructivo destinado a todos los fiscales [ver adjunto] en el que se indica cómo tienen que investigar y sancionar la violencia sexual. Ese instructivo cita los trabajos de todas las organizaciones que en estos últimos dos años estuvimos trabajando el tema, retoma otro Amicus Curiae nuestro presentado en Mendoza el año pasado y declara que los delitos sexuales deben ser juzgados como delitos autónomos, no subsumibles al delito de tortura, porque es claro que violar con picana es tortura, pero también es violación. Además de la tortura, hay que agregar otro delito, porque si no, se invisibilizaba la violencia sexual.
-La violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado se considera crimen de lesa humanidad.
-Claro. Si no estaría prescripta. Te lo digo como si fuera claro, pero no es tan claro. Uno de los objetivos de nuestra investigación fue demostrar que son crímenes de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles.
-¿Todos los jueces aplican el instructivo? ¿Hay medidas de acompañamiento para el personal judicial?
-Todavía es un problema el de cómo sensibilizar a los jueces. Tienen muchas resistencias aún a la hora de aplicar lo que la sociedad mayoritariamente acepta: que hubo tortura, que hubo persecución y desaparición forzada. El propio Estado debería capacitar a sus funcionarios, a sus jueces y juezas, pero no lo está haciendo. Que haya emitido ese documento es un primer paso. Que haya jueces en Argentina que hayan condenado por violencia sexual como un delito autónomo es otro paso importante y va teniendo efecto en el resto. No tenemos una Justicia, ni una sociedad, que esté preparada para tratar este tipo de delitos, para que las víctimas puedan declarar en un espacio de intimidad y de privacidad. No se trata de exponer a las víctimas en un espacio de revictimización, si es que no quieren denunciar. La idea es que las mujeres se sientan acompañadas; que la Justicia no haga oídos sordos; que cuando una mujer diga “cometieron fechorías conmigo”, sepa entender que no está diciendo “me aplicaron picana en la sien”, está diciendo otra cosa. Tiene que ser una Justicia con mirada de género, que sepa que la
desigualdad de género está presente en todos lados y que comprenda que forma parte de las relaciones entre mujeres y varones. Una Justicia con mirada de género debe saber respetar cuando no se quiere hablar, pero cuando sí se tira alguna información, avanzar y apoyar a la víctima a que declare, hacerla sentir contenida, respetada.
Marina González
miércoles, 7 de marzo de 2012
Ex presas políticas declaran ante el juez
"Este martes declararon ante la Justicia varias mujeres presas que presentaron una denuncia contra varios centros de detención por violencia sexual. En la causa también se denuncia a mujeres torturadoras. "Fueron cosas terribles y el dolor sigue presente", afirmó una las denunciantes."
http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_162203_1.html
lunes, 21 de noviembre de 2011
Violencia sexual en la dictadura uruguaya
"Quizás el aspecto más impactante de la denuncia que 28 ex presas polìticas realizaron el viernes 28 ante un juez penal es la convicción de que la violación y el abuso sexual fue masivo y sistemático a lo largo de toda la dictadura. La agresión sexual en todas sus formas fue, como las prácticas de tortura, una herramienta para destruir al prisionero, para doblegar la voluntad, para lacerar el cuerpo y el espíritu."
Informes completos siguiendo el link:
http://sdr.liccom.edu.uy/2011/10/30/violaciones-y-abuso-sexual-sistematico-en-la-dictadura/
jueves, 3 de noviembre de 2011
Violencia sexual en dictadura
Programa de canal 12 del pasado martes 1/11/11
Link:
http://www.teledoce.com/estabocaesmia/noticia/28183_Violencia-sexual-en-dictadura/
viernes, 28 de octubre de 2011
Ex presas políticas presentan denuncia masiva por abusos sexuales
Un grupo de 28 mujeres detenidas en la dictadura militar presentaron esta tarde una denuncia contra más de 100 policías, militares, enfermeras e incluso médicos por torturas y abusos sexuales en los diferentes establecimientos de reclusión así como en el Hospital militar.Las mujeres denunciantes eran militantes del Partido Comunista, del MLN y/o sindicalistas
Según la denuncia, estas personas "tuvieron activa participación durante la detención y prisión de las denunciantes en los distintos establecimientos carcelarios, siendo todos ellos responsables directos e indirectos por acción u omisión de la comisión de delitos calificados como de lesa humanidad cometidos en forma sistemática y planificada".
http://www.subrayado.com.uy/Site/News.aspx?NiD=5608
lunes, 19 de septiembre de 2011
DEBATE SOBRE LA ESPECIFICIDAD DE LAS VIOLACIONES Y LOS ABUSOS ENTRE LOS CRIMENES DE LA DICTADURA
"¿Cómo operaron las relaciones de poder desde la perspectiva de género entre los genocidas? ¿Por qué no se habló de la violencia sexual en los casos tomados por el Nunca Más y durante el Juicio a las Juntas? ¿Por qué la Justicia no lo tomó como delito específico? Algunas de esas preguntas integraron el debate que abrió la proyección del documental Lesa Humanidad, presentado por un grupo de mujeres cordobesas, militantes de los ’70, que exige que la violencia sexual del terrorismo de Estado sea considerada una violación a los derechos humanos. La proyección realizada en la ex Escuela Mecánica de la Armada condensó en pocas horas una discusión que atraviesa a quienes estuvieron dentro y fuera de los centros clandestinos, un debate que intenta buscar diferencias ante una dictadura que homogeneizó a las víctimas".
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-177069-2011-09-19.html
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-177069-2011-09-19.html
jueves, 15 de septiembre de 2011
La actualidad de las denuncias por torturas y abuso sexual en Uruguay
Siga el enlace para escuchar la nota al Dr. Chargoña, defensor de DDHH realizada por Sonia Breccia el pasado 14/9/11
http://www3.1410amlibre.com/noticias.php?i=MjUzMA%3D%3D
http://www3.1410amlibre.com/noticias.php?i=MjUzMA%3D%3D
domingo, 4 de septiembre de 2011
En Argentina: La violencia de género no prescribe
Por Alejandra Dandan y Victoria Ginzberg
“Los sometimientos sexuales no fueron casos aislados, sino que se trataba de prácticas sistemáticas llevadas a cabo, dentro del plan clandestino de represión y exterminio, por el Estado.” Con esta declaración el juez federal Sergio Torres ordenó la apertura de una causa específica para investigar las violaciones y otros delitos de violencia de género cometidos en la ESMA durante la última dictadura, algo hasta el momento inédito. El magistrado citó jurisprudencia internacional para fundamentar la condición de crímenes contra la humanidad de estos hechos.
“Es importante que se investiguen las violaciones como delitos autónomos, las víctimas expresaron la necesidad de que se investiguen como algo distinto de los tormentos. Ahora que hemos avanzado en juzgar las desapariciones, los secuestros y las torturas, se empieza a ahondar en cuestiones más específicas acerca del sufrimiento de las víctimas”, señaló a Página/12 la abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Carolina Varsky. Fue en base al alegato de ese organismo de derechos humanos en el juicio oral sobre los crímenes de la ESMA que se está llevando a cabo en este momento que Torres decidió iniciar una investigación sobre este tema.
En tribunales hay opiniones divididas sobre si corresponde o es conveniente considerar los delitos de índole sexual como crímenes específicos o si deben ser subsumidos dentro de la categoría general de torturas. El mismo Torres procesó al represor Jorge Acosta por una violación y la Cámara Federal señaló que el hecho debía ser calificado como imposición de tormentos. Pero hay antecedentes en los que represores fueron procesados o condenados por delitos sexuales. El Tribunal Oral Federal de Mar del Plata consideró culpable al ex suboficial de la Fuerza Aérea Gregorio Rafael Molina por violaciones reiteradas en el centro clandestino La Cueva, a las que consideró crímenes de lesa humanidad. A su vez, el juez federal de Tucumán Daniel Bejas procesó a los jerarcas militares Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez como “partícipes necesarios” (no ya autores directos) de la violencia de género cometida contra todas las mujeres que estuvieron detenidas en el penal de Villa Urquiza. Lo que hasta ahora no había era una causa específica que agrupara sólo estos hechos. En este caso, Torres, que tiene a su cargo el expediente sobre los crímenes de la ESMA, decidió separar en una pesquisa diferenciada los delitos sexuales que se cometieron en ese centro clandestino de detención durante el terrorismo de Estado. Hasta el momento, hay dieciocho casos documentados."
NOTA COMPLETA SIGUIENDO EL LINK:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-175951-2011-09-03.html
sábado, 3 de septiembre de 2011
Violencia sexual de las tropas uruguayas sobre pobladores de Haiti
"MONTEVIDEO, Uruguay, sep. 2 (UPI) -- El Ministerio uruguayo de Defensa repatriará a sus soldados de la Armada asentados en Haití al concluir una investigación sobre su implicación en la violación de un niño.
El Ministerio confirmó que investiga a ese cuerpo militar, tras la recepción de un vídeo tomado desde un celular, en el que militares uruguayos, pertenecientes a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), cometen "actos aberrantes" contra un menor".
Artículo completo siguiendo el link:
http://espanol.upi.com/Politica/2011/09/02/Repatriarn-soldados-uruguayos-acusados-de-violacin-en-Hait/UPI-97381315012978/
La imagen refiere al video que tendría la justicia y que circula en facebook
El Ministerio confirmó que investiga a ese cuerpo militar, tras la recepción de un vídeo tomado desde un celular, en el que militares uruguayos, pertenecientes a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), cometen "actos aberrantes" contra un menor".
Artículo completo siguiendo el link:
http://espanol.upi.com/Politica/2011/09/02/Repatriarn-soldados-uruguayos-acusados-de-violacin-en-Hait/UPI-97381315012978/
La imagen refiere al video que tendría la justicia y que circula en facebook
lunes, 29 de agosto de 2011
Grietas en el silencio - Una investigación sobre la violencia sexual en el marco del terrorismo de Estado
La reapertura de los juicios de lesa humanidad contra responsables de graves violaciones a los derechos humanos en los Centros Clandestinos de Detención en Argentina, abrió numerosas oportunidades para observar si esos procesos cumplen con los principios de derechos humanos, especialmente las nuevas directivas de los organismos internacionales sobre la necesidad de visibilizar, juzgar y sancionar a los responsables de delitos de violencia contra las mujeres, incluyendo la violencia sexual.
Las y los sobrevivientes de estos campos clandestinos son representados en las distintas causas judiciales por abogadas y abogados con un alto nivel de compromiso con los derechos humanos y la justicia.
Las dificultades que observamos en el aparato judicial para receptar este reclamo -prejuicios y falta de sensibilidad; mayores exigencias para probar la violación sexual que para probar la tortura; negativa a aceptar la responsabilidad mediata en casos de violación sexual, entre otros- nos impulsaron a avanzar en el estudio de casos similares.
Decidimos entrevistar a víctimas de violencia sexual de cinco provincias; analizar los escollos puestos por los jueces en las distintas causas; y revisar la legislación y la jurisprudencia nacional e internacional. El trabajo que se presenta a continuación es producto de esos esfuerzos mancomunados, realizados con el objetivo de mostrar la importancia de la denuncia y visibilización de todos los hechos ocurridos en los campos de detención; para que la realidad de lo vivido en esos espacios sea conocida en plenitud, y para que la justicia aborde todos los delitos cometidos, sin quitarle importancia a la violencia sexual que marcó a miles de personas y que se mantiene, en gran parte aún, en el silencio.
Descargar el libro completo en el siguiente link:
http://cladem.org/index.php?option=com_content&view=article&id=757:grietas-en-el-silencio-una-investigacion-sobre-la-violencia-sexual-en-el-marco-del-terrorismo-de-estado&catid=55:argentina
Las y los sobrevivientes de estos campos clandestinos son representados en las distintas causas judiciales por abogadas y abogados con un alto nivel de compromiso con los derechos humanos y la justicia.
Un pedido de la organización H.I.J.O.S (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio) de Rosario, para colaborar con un amicus curiae en la causa Riveros (ver Introducción) abrió la posibilidad de un trabajo conjunto entre esta organización, CLADEM y el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo de Rosario (INSGENAR). En esta primera intervención, tratamos de visibilizar los casos de violencia sexual graves y reiterados contra dos mujeres, que se habían atrevido a denunciar, reclamando investigación y sanción para los responsables.
Las dificultades que observamos en el aparato judicial para receptar este reclamo -prejuicios y falta de sensibilidad; mayores exigencias para probar la violación sexual que para probar la tortura; negativa a aceptar la responsabilidad mediata en casos de violación sexual, entre otros- nos impulsaron a avanzar en el estudio de casos similares.
Decidimos entrevistar a víctimas de violencia sexual de cinco provincias; analizar los escollos puestos por los jueces en las distintas causas; y revisar la legislación y la jurisprudencia nacional e internacional. El trabajo que se presenta a continuación es producto de esos esfuerzos mancomunados, realizados con el objetivo de mostrar la importancia de la denuncia y visibilización de todos los hechos ocurridos en los campos de detención; para que la realidad de lo vivido en esos espacios sea conocida en plenitud, y para que la justicia aborde todos los delitos cometidos, sin quitarle importancia a la violencia sexual que marcó a miles de personas y que se mantiene, en gran parte aún, en el silencio.
Descargar el libro completo en el siguiente link:
http://cladem.org/index.php?option=com_content&view=article&id=757:grietas-en-el-silencio-una-investigacion-sobre-la-violencia-sexual-en-el-marco-del-terrorismo-de-estado&catid=55:argentina
lunes, 22 de agosto de 2011
Virginia Ogando por Mariana Eva Pérez
Virginia Ogando, hija de desaparecidos que buscaba a su hermano nacido en cautiverio, se quitó la vida en Mar del Plata. Tenía 38 años. Tenía 3 cuando fuerzas de seguridad secuestraron a sus padres en la ciudad de La Plata, el 16 de octubre de 1976. Virginia quedó en la cuna, durmiendo, sola. La crió su abuela paterna Delia Giovanola, que se sumó a Madres y luego fue una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo.
Virginia supo siempre que era hija de desaparecidos y que tenía un hermano. Tuvo la certeza de que había nacido, de que era un varón, supo que su mamá lo había llamado Martín y que su papá había llegado a saber de su nacimiento. Desde 1997, cuando tuvo necesidad por primera vez de encarar su propia búsqueda y se presentó en el programa "Gente que busca gente", hizo público su testimonio de distintas maneras. Medios masivos, un documental, un grupo de facebook, un blog... Virginia hizo todo lo que estuvo a su alcance. En algunas ocasiones le hicieron llegar denuncias sobre jóvenes que podían ser Martín. Virginia se volvió detective, los contactó, los animó y acompañó hasta que los análisis genéticos dieron resultados negativos. Virginia lo buscó hasta último momento, le escribía cartas en su blog con la ilusión de que del otro lado de la pantalla estuviera él. Sus textos trasuntan una ilusión casi infantil de compartir la vida con el hermano y presagian la inminencia de un encuentro que no se produjo.
Conocí a Virginia en una época en la que me parecía que mi modo de buscar a mi hermano era el único válido. Trataba de convencerla para que se acercara a Abuelas, para que buscáramos juntos a todos. Ella estaba en otra. Me arrepiento de no haber sido más abierta, más receptiva, no haber buscado comprenderla más en lugar de querer sacarla de lo que juzgaba su error. En ese momento a mí me parecía que Martín, como el hermano que yo buscaba, eran las víctimas de esta historia; me parecía que Virginia, que yo, que tantos otros hermanos que "sólo" habíamos sufrido la desaparición forzada de nuestras familias, no éramos las víctimas, o sí pero menos, que habíamos tenido suerte, que la habíamos sacado barata. Estaba profundamente equivocada. Ninguno de nosotros la sacó barata. Virginia, ciertamente, no la sacó barata.
No alcanzó haber crecido con su abuela ni haber sabido siempre la verdad. No alcanzó haber recibido lo que el Estado considera que son "reparaciones" por la desaparición forzada de nuestros padres. No alcanzó ni siquiera la política de reconocimiento del Banco Provincia, donde trabajó su papá, donde trabajó siempre Virginia, donde le guardan, todavía, un puesto de trabajo a Martín para cuando aparezca. No fueron suficientes el juicio por la verdad de La Plata ni el proceso judicial que se les sigue a los militares por el llamado "plan sistemático de apropiación de niños". De todo eso tuvo Virginia, que tenía el "privilegio" de contar con testigos y pruebas. Tampoco los homenajes, las placas, las baldosas, los espacios de memoria, nada de eso fue suficiente porque nada de eso estuvo dirigido a ella, a paliar los efectos traumáticos que la desaparición forzada de sus padres y la sustracción de su hermano produjeron en Virginia y que hicieron que su vida fuera imposible de ser vivida.
Han pasado más de treinta años; los hijos son hombres y mujeres, padres y madres muchos ellos, pero las marcas siguen a flor de piel. El trauma se reactualiza con la impunidad, con los privilegios de los que gozan los represores procesados, con el ocultamiento de los hermanos robados, con la desaparición o asesinato de testigos como Julio López y Silvia Suppo, con las pericias psiquiátricas destinadas a probar nuestro daño psicólogico para acceder a una "indemnización", con la incertidumbre sobre el destino de nuestros padres y la falta de cuerpo, que nos impiden realizar el duelo.
Me suena a poco despedir a Virginia con la promesa de seguir buscando a Martín. Porque mientras buscábamos a Martín, se nos perdió Virginia. Ya no habrá justicia, nunca, aunque Martín se encuentre. Cabe preguntar quién estaba desaparecido, quién desaparece cuando el Estado secuestra, tortura y mata en la clandestinidad.
Que me digan ahora que los hijos son la segunda generación de afectados o que son portadores de una "post-memoria", categorías extrapoladas del Holocausto que sólo sirven para evitar pensar en el alcance directo del accionar genocida sobre los hijos.
Que me digan ahora que los hijos ya recibimos nuestra reparación, que el Estado no nos debe nada, que esa deuda fue saldada con títulos públicos.
Que me digan ahora que es más urgente ocuparse de las víctimas del paco que de los hijos de desaparecidos.
La muerte de Virginia nos confronta con la necesidad y la urgencia de pensar en los efectos en el presente de eso que amenaza con volverse pasado épico, mito fundante, discurso en el fondo vacío si disociamos a los desaparecidos de las familias que aún hoy sufren su ausencia. La muerte de Virginia nos confronta con la necesidad y la urgencia de encontrar a todos los hijos que faltan, no de esperarlos, no de confiar en que se les despierte la duda y sepan qué hacer con ella, sino de salir verdaderamente en su búsqueda, con todos los recursos que tiene el Estado y que ha venido desaprovechando sistemáticamente. No alcanza con declarar (o declamar) que cuando encontremos a Martín esto o aquello. No alcanza con numerar a los hijos encontrados y celebrar los hallazgos que se producen a un ritmo moroso que por alguna extraña razón no parece preocuparle a nadie. No alcanza con llenarse la boca de agradecimientos para Delia y para todas las Abuelas. No le alcanzó a Virginia. No alcanza.
Mariana Eva Perez.
16 de agosto de 2011.
Nota extraída de https://www.facebook.com/notes/mariana-eva-perez/para-virginia-ogando/10150401210259918
Éste era el blog de Virginia: http://www.virginiaogandobuscasuhermano.org/
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